La guitarra
Podria ser una pluma, un balón... pero era una guitarra. Apoyada contra la pared en una esquina, con una cuerda rota y las otras cinco desafinadas y oxidadas. Llena de polvo.
La guitarra que tiempo atras representaba sus sueños y esperanzas, su pasión y su orgullo, ahora solo era fracaso y desesperación. No fue lo bastante ambicioso, no le puso el suficiente empeño, y quizas no tenia el suficiente talento, y ahora, cada vez que entraba en su habitación y miraba a aquella esquina, se sentia un poco peor.
Un dia se armó de valor y lo asumió: él nunca iba a conseguirlo, pero quizas otros si. Fue a la tienda de musica, compró un juego nuevo de cuerdas, se las cambio a la vieja guitarra, la afinó y salio con ella de su pisó. Peto tres veces en la puerta de enfrente y salió una mujer, a la que preguntó por su hijo.
La cara del niño al ver la guitarra le recordó a la suya en el pasado, y le hizo sentirse mejor. El ciclo se cumplia, un sueño terminaba y otro comenzaba. Durante los años siguientes escucho, siempre con una sonrisa en la boca, como del piso de enfrente salia ruido, que luego se convirtió en melodia y finalmente en arte.
